lunes, 12 de octubre de 2009

Criatura especial


Querida/o amiga/o, hermana/o, sobrina/o, madre/padre, abuela/o; en fin, querido Ser Humano, hoy vengo a hablar contigo. Quiero que charlemos un ratito a solas, sin nadie más. Tú y yo, abiertos a cambiar.

No pretendo que aceptes todo lo que te digo, ni que me percibas como un ser superior. Todo lo contrario! Quiero que me veas como lo que soy, una igual…una semejante. Deseo que escuches cada una de las palabras que libero, y que las sientas en el fondo de tu corazón, de tu alma, de tu espíritu, de tu esencia, o como quieras llamarlo.

Sabemos que tenemos dos cerebros, uno es el que utilizamos diariamente, con el que prácticamente nos dejamos llevar. Algunas personas más y otras menos, pero todos lo usamos, y con ese trozo de nuestro ser nos confundimos, nos angustiamos, etc. La MENTE… si, exacto! Ese era… bueno como bien sabrás, los humanos diferenciamos el “cerebro” del “corazón”. Porque definimos al cerebro como si fuera una cajita en la que se guardan todos los componentes que nos hacen pensar, razonar, etc. Nosotros igualamos la Mente con el Cerebro (que es el sistema que regula a todo el cuerpo). ¿Y el corazón? ¿Qué es? Hablando no del órgano en sí, pero de su significado metafórico. Es nuestra esencia! Es lo que somos verdaderamente. La mente es un instrumento, una herramienta para ponernos a prueba constantemente de nuestra propia confianza.

Lo que sentimos ES!... Lo que vemos con el “corazón” ES. Lo que percibimos como una energía extraña, o algo que no nos termina de cerrar, ES! Cuidado, mira bien! no confundas las máscaras que te muestran con lo que llevan dentro. Sé cauteloso, ve despacio.

Habíamos hablado de los dos cerebros. La Mente, y el Corazón. La mente comienza a funcionar a partir de que nuestro corazón nos habla. Pongamos un ejemplo.

Conozco a una persona, dialogamos, pasan los días, las semanas, los meses, y de a poco comienzo a sentir algo dentro, no sé qué es, pero lo siento. Me provoca paralizarme, y percibir algo nuevo. Algo que no me pasó antes. O quizás sí, pero justamente es algo diferente. Empiezo a cuestionarme, a fantasear, a ver desde otros puntos, me pregunto ¿qué es esto que me pasa? ¿Por qué ahora? ¿Por qué con esta persona? No pero no lo quiero…o sí?... no, es afinidad, no es nada… o si?.

Oh! Pero miren quién apareció! La perfeccionista!!!! Nuestra querida Mente al servicio del corazón. ¿Quién te llamó? Estábamos tan bien mis sentimientos y yo hasta que tuviste que venir a molestar como siempre!. Y a la vez me pregunto ¿Por qué me cuestiono esto? ¿Por qué no siento y ya?...

¿Cuál es la respuesta?... ¿Tú qué crees?.. Miedo, inseguridad, desconfianza, terror a lo nuevo, a lo desconocido!!! Y sí querido/a. Esos sentimientos también provienen del corazón, y son hermanos del Poco Amor Propio y del Ego!

Yo te pregunto ahora… ¿Por qué No te amas? Alguna vez has “pensado” en por qué estás aquí?. Pues yo sí. Y te digo amigo/a algunos no nos damos cuenta de lo valiosas que son nuestras oportunidades acá en la tierra.

Debes fijar tu propósito, y hacer todo lo posible para cumplirlo. Tienes que ver ese lugar que has puesto allí para ti en un principio de tu existencia. Quiérelo, ámalo, disfrútalo, cuídalo! Porque es único, porque nadie jamás podrá ocuparlo, ni sentir lo que tú sientes, ni ponerse totalmente tu lugar. Porque es tuyo, no hay otro igual!

Ama a ese espacio que te has dado y crecerá una flor. El fruto de tu producción! De tu corazón, de lo que sientes. Y cuando tengas la flor en tus manos, solo en ese momento podrás repartir los pétalos que quieras a las personas que ocupen un lugar significativo en tu vida. O a todo el mundo! Cuando tengas el fruto de tu ser, verás que con algo tan pequeño, puedes hacer maravillas formidables en los demás.

Pero eso solo se logra si lo cuidas, si lo riegas día a día. Dándole VIDA! Y AMOR!.

¿Qué esperas de una flor si la riegas con sufrimiento, culpas, resentimientos, odio, impotencia, etc.? Que nazca una vida agria, poco saludable, áspera, pesada, cansada, triste. Una flor confundida! Pobres de los que reciban pétalos de ese fruto que has creado! Qué adorno desagradable tendrán en sus hogares ahora. No pueden percibir su aroma porque no tiene uno. No pueden acariciar su suave contorno porque es áspera y pincha! No les quedará más que tirarla a la basura. Algunos tal vez intenten regarla, plantarla nuevamente, amarla, hablarle y dar fe de que renacerá. Pero jamás lo hará…porque la flor principal, la que inició el repartijo de los otros pétalos está enferma. Y si ella no se cura, las demás tampoco lo harán, porque son su prolongación, su extensión.

Entonces volvamos al principio. De la única manera que podemos remediar esto es comenzando de nuevo, primero observemos y concibamos el lugar apropiado para plantarla. Luego preparemos la tierra fértil que viene con nosotros desde que existimos. Después procedamos a plantar el tallo de esta flor adormecida. Pongámosle protección a los costados para que nada ni nadie puedan destruirla ni robarla. ¿Qué más? Mmm... ya sé! Ahora cantémosle una canción, bailémosle, o hablemos con ella. Con algo se tendrá que despertar!

¿Qué es lo que escucho? Risas? ¿Qué es eso? Te mueves! Oh sí bello fruto, te mueves ante mí! Quieres bailar tú también por supuesto. Pues bailemos juntas! Si podemos, vamos vamos! Párate derecha, sonríe, y con mucha seguridad tómame de la mano. No tengas miedo vamos que yo estoy aquí, y te enseñaré los pasos principales. Pero no te apures, espera! No podemos ir tan rápido, hay que aprender de a poquito porque sino nos podemos confundir y deberíamos empezar todo de nuevo. Y tú no quieres eso verdad?. Sí, lo sé, no me grites que te escucho querida. Prepárate para disfrutar. Eso! Bien! así se hace! ¿Ves que ya lo sabías?. Ahyyy adónde vas? Vuelve! No! Eso no es para jugar! Pero qué haces niña mal criada? Vuelve aquí que debo hablarte! Uffff esta criatura me desespera!

No sé ni para qué te desperté! Ahora me traes preguntas, miedos. Yo estaba bien encerrada en mi capullo y tú flor recién nacida me quieres venir a enseñar a mí? Y para colmo tengo que cuidar de que no te escapes a jugar por ahí. Bueno basta, arréglate, acomódate y regresa a mi lado. No tan cerca, no. ¿Qué haces? ¿Por qué me abrazas?

Entiendo, me necesitas. Te sientes sola, desprotegida y crees que soy la única que puede cuidarte. No temas niña, no te dejaré, eres parte de mí, y si te abandono, me estaría abandonando a mí misma. Volvería a crecer esa flor triste y vacía, y no podría Amar a los demás.

Sí querida, te escucho. Aquí me quedaré contigo, te cuidaré, te protegeré, te mimaré, y jugaremos todos los días, lo prometo!

Duerme, sí, duerme en paz ahora que llegó el ocaso. Tranquila que estoy aquí niña mía. Una vez que reparta los pétalos, me quedaré con tu raíz y la guardaré aquí. Sí, en mi corazón. Te quedarás por siempre dentro de mí, en donde nadie podrá lastimarte, pero a la vez habrás dado todo tu amor a los que lo necesitaban. Esta es la respuesta a tu pregunta. Sí no te amas y te cuidas, no tendrás amor ni valor suficientes para brindárselo a otras personas. Y así tu vida se convertirá en una total angustia regida por el cerebro pensante, y sufrida por el cerebro sensible.

Adiós criatura especial, juro que nunca saldrás de mí, porque eres mi niña interior, y jamás volverás a sufrir ni a sentirte mal. Porque siempre te amaré.

Gracias por sentir.

sábado, 10 de octubre de 2009

Uno de mis días danzantes


Recuerdo cuando me invitaron a la primera fiesta árabe a la que asistí. Vestía una remera negra al cuerpo, y una pollera verde con brillitos. Tenía el pelo recogido ya que hacía mucho calor ese día, y un maquillaje en el que intenté resaltar mis ojos más que nada.
Entré al salón y reconocí muchos rostros, me senté a observar a los grupos de danza, y luego apareció la orquesta árabe con un cantante invitado que provenía directamente de Líbano o Siria, no recuerdo bien. En fin, comenzaron a tocar esa música bellísima y me paré para observar más de cerca. Había mucha gente, pero muy pocos se animaban a bailar, quizás se intimidaron o no sentían las ganas de hacerlo. ¡Pero yo moría por salir a expresar lo que sentía por esos sonidos! Así que busqué y busqué, y lo encontré…
Allí lo vi, parado, observando y cantando. Con una sonrisa de oreja a oreja, sus ojos brillaban como la propia luz en ese cuarto. Me acerqué con mucha seguridad, simpatía y coquetería, le extendí mi mano y lo invité a bailar. No hizo falta una palabra ni otro gesto más que mi mirada seductora. Solo quería atraparlo en medio de esa música.
Comenzaron a tocar una canción muy alegre y perfecta para bailar en pareja. Nos lucíamos como dúo danzante mientras el cantante de la orquesta se acercaba de vez en cuando, nos miraba, sonreía y le hacía saber a mi compañero que tenía al lado a una mujer excepcional. Mi rostro se sonrojaba cada vez más, pero no dejaba de sonreír porque la alegría del momento no me lo permitía.
Fue interminable esa pieza, recuerdo que a mi no me gustaba bailar como las otras mujeres que lo hacían de forma no sensual pero sí ordinaria y hasta erótica a veces. Y él lo notó ya que me lo decía mientras danzábamos. Y le gustó, claro que le gustó.
Sus ojos! Dios!, no me quitaba la mirada de encima ni por un segundo. Giraba a su alrededor rozando su piel levemente, y se volvía loco. No dejaba de sonreír, no dejaba de admirarme, de tocarme con sus ojos!
Cuando terminó la canción me abrazó fuertemente y maravillado me dijo: “Fue fuertísimo haber bailado con vos, qué belleza, femenina, dulce, sensual. Me encantó, espero que se repita”… Y volvió a abrazarme.
Nos despedimos y cada uno siguió su propio rumbo. Y de regreso a casa me di cuenta de que ese espectáculo, esa fantasía hecha realidad, ese maravilloso momento y sentimiento, solo perdurarán en mi corazón, solo en ese instante. No volvería a repetirse de igual forma, y sé que me enamoré de la situación, no de él.
Fue toda una ilusión, que todavía llevo en mi cuerpo. Y espero algún día poder hacerlo constante. ¡Bailar y bailar con él hasta que desaparezcamos de la tierra!.
Solo puedo decir GRACIAS por tal hermoso sentimiento!

viernes, 2 de octubre de 2009

Otra realidad extraña...

Hola! vengo a escribir un poco sobre algo que me sucedió anoche. Debo admitir que siempre me pasaron estas cosas fuera de lo "común" o de lo conocido, pero cada día me da más miedo :S
Ayer, en Funes, me quedé a dormir en la casa de mi abuela. Ella tiene una piecita de huéspedes con dos camas y yo me acosté en una de ellas.
Durmiendo aún, abrí los ojos, y estaba como en otra dimensión. No podía respirar, gritaba y gritaba llamando a mi abuela desesperadamente, pero no me escuchaba y mi voz era extraña, con ecos, como si estuviera bajo el agua. Me movía mucho, sentía que muchas manos me empujaban hacia abajo, como si me quisieran atar a la cama, habia sonidos raros, y ya sentía que estaba entrando en pánico. Pensaba que estaba delirando, que me estaba volviendo loca, estaba muy mareada y ahogada, no sé ni cómo explicarlo!
No sabía bien en dónde estaba ni con quién, el ambiente era hostil, oscuro, terrorífico.
Luego, recuerdo que comencé a prender las luces, pero solo veía la lamparita encendida, Sin ningún reflejo de la luz alrededor... es decir, no podía ver!!!! tomé el celular, ví la luz en él, pero no podía enfocar... no podía ver por favor!
Fue una de las peores situaciones que viví hasta ahora, y eso que tuve otras experiencias, lindas y feas...pero no sé por qué me pasó, ni qué fue...ni por qué a mí...
pero JURO que fue real...Me fui a un bajo astral ¿? =( que terrible.... no puedo explicar lo mal que me sentí... fue como si me fuera a morir en ese momento o si me fuera a volver loca.

Bueno ahí les dejo mi experiencia... un beso a todos..