
Siento pena por ti, querido amigo
que tan poco has dado y tanto has sufrido
¡que ni las tinieblas perturban tu conciencia!
ni tanta luz te enceguece...
Tú que has conseguido cumplir tu deseo,
lograste atrapar a otra mariposa
y cuando al fin la tuviste...
tú mismo la echaste a volar...
Pues bien sabes que no puedo entenderte,
que aunque lo intento no me dejas.
Y te vas, desapareces...
Hoy he decidido no ponerme a tu nivel,
el comprenderte sería un acto de desesperación.
Estoy cansada de quererte...
Si buscabas el momento oportuno amor mío,
lamento decirte que ya se ha ido.
Y siento tanta pena por tí...
Hoy despiertas y te das cuenta de lo que ayer perdiste
por una confusión o tal vez por miedo.
Pero solo con astucia y seguridad lograrías recuperarme..
Tú me enseñaste lo que singnifica la palabra desilución,
me impregnaste de tu indecisión.
Y ahora desperté aquí, sola,
mirando a mi alrededor y suplicando a Dios que al fin lo entiendas,
porque ya no quiero este dolor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario